A Coruña tiene 20.100 personas que buscan trabajo en la actualidad. Son 1.600 más que hace doce meses y 4.300 más que en la anterior encuesta elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).»

Y en la María Pita actual, aficionada mucho más a la pancarta y a la soflama que a una acción de gobierno realista y responsable, se habla, se habla, se habla… y, mientras tanto, el desempleo crece, crece y crece en la ciudad.

La Real Academia Española define ‘empleo’ como «Ocupación, oficio.» y la mayoría de las ocupaciones o de los oficios podrían adjetivarse como ‘dignos’, término que la RAE define (dicho de una cosa) como algo «Que puede aceptarse o usarse sin desdoro.»

Si seguimos buceando en el diccionario y buscamos la palabra ‘desdoro’ aquél nos devuelve la siguiente definición: «Menoscabo en la reputación o el prestigio.» Y si vamos más allá y queremos saber lo que significa ‘desdorar’ nos ilustra diciendo «Deslustrar, deslucir, mancillar la virtud, reputación o fama.»

«A CORUÑA POR EL EMPLEO DIGNO» ¡Sólo faltaba! Cualquiera de las ‘gentes’ de bien de esta ciudad desea que él o los suyos tengan una ocupación u oficio que puedan ejercer sin menoscabo de su reputación o su prestigio, un empleo que no mancille su virtud.

Pero mucho nos tememos en ASCEGA que el asunto que subyace verdaderamente detrás de la frase que cuelga bajo las banderas del Ayuntamiento de A Coruña no es exactamente ese que suscribiríamos todos.

Nos parece que nuestros líderes municipales, capitaneados por ese Dr.Jekyll y Mr. Hyde en el que se ha convertido estéticamente nuestro alcalde, intentan convertir en sinónimos dos conceptos que no lo son: dinero y dignidad.

Empleo digno para ellos sólo es aquel trabajo bien pagado. Y, muchas veces, sobre todo cuando se trata de empleo político como el que ellos disfrutan, el dinero que cobran en relación a lo que son capaces de hacer por la ciudad convierte su ocupación en algo acanallado (búsquenlo en el diccionario).

Para que un empleo sea ‘digno’ en cualquiera de sus acepciones primero tiene que existir.

Y para ello alguien lo tiene que crear.

Y ese ‘ente’ que crea empleo no es la administración y, mucho menos, la administración local.

El único ‘ente’ creador de empleo en A Coruña (o en cualquier otra ciudad española) se llama EMPRESARIO, y es de carne y hueso, incluso sangra cuando le pinchas.

Ahora bien, el efecto contrario, el de la destrucción de empleo (y de dignidad en todo tipo de significado que quieran ustedes ponerle a la palabra) sí puede producirlo un Ayuntamiento incapaz.

Y eso es lo que no nos podemos permitir en una ciudad como A Coruña que siempre ha sido el motor de Galicia y el mejor lugar para encontrar un trabajo digno. Y, sin embargo, eso es lo que está pasando. Y, en la medida en que desde ASCEGA podamos, no lo vamos a tolerar.

Cuando se paralizan los trámites administrativos, cuando se eterniza la concesión de licencias, cuando se sustituye el diálogo con aquellos que no piensan como tú, se está destruyendo la dignidad de muchos ciudadanos que podrían estar trabajando y que se convierten en un dígito para engordar la encuesta más diabólica, esa donde te preguntan directamente a la cara si estás ocupado y dónde tú sólo puedes decirle al encuestador «Sí, estoy ocupado en buscar una ocupación, pero ocupación digna, no vaya usted a pensar que quiero ser político»


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