Speakers Corner By ASCEGA

Artículos de opinión que reflejan la actualidad. No siempre ASCEGA comparte al completo las opiniones de cada uno de los columnistas, ni se hace responsable de ellas, pero siempre daremos voz a quien lo desea, en aras de una libertad de expresión que nadie tiene derecho a coartarnos.

  • Escrito por Dafonte Catoira, Manuel

Anger and Hunger

 

Los ingleses, poéticamente, utilizaban esta expresión para identificar las dos causas que provocaron la revolución francesa: indignación y hambre.

Los mismos ingredientes se están cociendo a fuego lento en la caldera social española.

Muchos españoles dentro del recipiente, algunos fuera avivando el fuego y los menos aportando la leña necesaria para que ese fuego no se apague nunca.

Si observamos desde arriba esa marmita inmensa, vemos que no todos los hambrientos e indignados se cuecen por igual. Si nos fijamos con detalle, pareciese que algunos, los más enrojecidos, nadasen.

Es el espejismo autónomo. Una suerte de visión que, a los ojos de un no iniciado, puede parecer lo que no es.

El colectivo más damnificado por la crisis, quemándose vivo en una mezcla de sudor y sangre, pero todavía con ganas de moverse. Nada extraño, es lo que les ha enseñado su larga experiencia: si no te mueves te mueres.

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  • Escrito por Dafonte Catoira, Manuel

Épica emprendedora

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El pasado mes de agosto, un sudanés de 40 años cruzó a pie los 50 kilómetros del Eurotúnel.

A oscuras. Solo.

Abdul culminaba así una travesía de más de 7.000 Km que había iniciado en su africano país natal hacía más de dos años.

Cuando vio la luz del ‘brillante’ sol inglés, que tanto había soñado, fue convenientemente detenido por ‘obstruir’ la circulación ferroviaria.

Metáfora del emprendedor: travesías épicas con finales inciertos.

Emprender es ponerse en marcha movido por una ilusión.

Abdul se puso en marcha soñando con una vida mejor. Una vida que empezaría de nuevo en un lugar del que sabía mucho menos de lo que imaginaba.

Emprender es caminar sin parar, desviarse para sortear obstáculos aunque ello te aleje del objetivo y te obligue a recorrer mucha más distancia y a gastar muchos más recursos de los inicialmente previstos.

Abdul no dejó de caminar por desiertos y carreteras infinitas, pero también tuvo que nadar, escalar, esconderse… sólo le faltó volar.

Emprender es saber que, en los momentos de máxima oscuridad, estarás solo, aferrado a la poca esperanza que todavía guardas en tu corazón y que te dice que es mejor seguir que abandonar, aunque tu cerebro piense lo contrario.

Abdul es negro. Dentro del Eurotúnel.

No sabe cuántos kilómetros ha recorrido ni los que todavía le quedan por recorrer. Siente bajo sus pies intensos temblores y sobre su cabeza una gran presión. Confunde alguna gota de su propio sudor con algo que le aterroriza, sabe muy bien lo que hay unos cientos de metros más arriba.

El emprendedor, invisible. Mimetizado con el entorno para sobrevivir. Angustiado por lo inestable de su situación, presionado por las miles de normas y leyes que debe cumplir sin ni siquiera conocerlas, espadas de Damocles con hojas bien afiladas. También suda.

Abdul se adhiere a la pared del túnel. De pronto todo se ilumina. Siente como si algo o alguien quisiera succionarlo y llevarlo consigo. Hacia el final.

Otro tren ha pasado. Sabe que nadie le ha visto. Se despega y sigue caminando.

El emprendedor siempre en la cuerda floja. Un mínimo tropiezo y todo acaba. Trágicamente. Salvando puntos de partido, siempre de forma heroica. Muy cansado de un entorno hostil, una realidad no hecha para él. Con ganas, muchas más de las que sería capaz de reconocer públicamente, de que todo acabe.

Abdul abre los ojos. Despierta lentamente de una negra pesadilla. En realidad siempre los tuvo bien abiertos y la pesadilla no acaba nada más que de empezar. La luz del día en Inglaterra es casi oscuridad. Se escabulle alejándose de lo que pudo ser su tumba y corre hacia el que cree que será su hogar.

El emprendedor y sus momentos de esperanza. Insignificantes alegrías de las que nutrirse.

Abdul es libre. Por unos instantes.

La policía británica comprueba que su rostro casi coincide con el que grabaron las cámaras de seguridad ubicadas en el acceso francés del Eurotúnel hace unos días, y que coincide exactamente con el que facilitaron las cámaras del lado británico. Un rostro de miedo y determinación frente a otro de cansancio y alegría. Ambos de Abdul.

El emprendedor cree muchas veces que lo ha conseguido. Más tarde se da cuenta de que no.

Su objetivo cambia, se minimiza, se empequeñece con los años. Al principio el mundo era su meta, no había límites. Hoy su meta es sobrevivir. La travesía en la oscuridad ha sido muy larga. Nada que reprocharle.

Abdul comparecerá ante un tribunal británico. Con suerte y con la ayuda de alguna ONG no será deportado. Ya se ha dado cuenta de que su sueño no coincide con su realidad. Es lo que hay. En el lugar de donde procede no te imputan, te matan. Aquí, por lo menos, mueres por tus propios medios.

Emprender es creer que no hay otra forma mejor de ganarse la vida. Se trata de ponerse en camino hacia un destino ilusionante que, cual horizonte, se aleja más y más según caminas.

Emprender es realizar imposibles, hacerte amigo de la oscuridad, amanecer en lugares desconocidos, sobrevivir en vez de ‘supervivir’.

Hay que tener poderosas razones para cruzar andando y en plena oscuridad un túnel de más de 50 kilómetros excavado bajo el mar.

Y también para emprender, aunque en este último caso, la necesidad por si sola nunca será suficiente razón, sólo la pasión te podrá salvar de los muchos ‘trenes’ que intentarán atropellarte. Si no la tienes, no cruces.

Escrito por Manuel Dafonte en Madrid el 14 de enero de 2016

  • Escrito por Dafonte Catoira, Manuel

Amanece ¡Qué ya es mucho!

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Se acabó. El 2015. Y vaya final de año. “Vive momentos interesantes” decía un oriental muy famoso hace muchos años.

Probablemente mirarás atrás estos días y buscarás entre la bruma de tus ojos a personas que ya no están.

Recordarás, muy difuminado, el principio de un año que se presentaba ilusionante y que, tocando a su fin, quizá no lo fue tanto.

Ya estarás mirando hacia el 2016 dando por terminado el tiempo de descuento en el que se mece el 2015 tras el sorteo de la lotería.

Buscarás excusas para justificar lo injustificable y te apuntarás éxitos que, lo más probable, no fueron más que un golpe de suerte.

Seguirás cabreado con el sistema aunque hayas votado para cambiarlo. Te rondarán ideas revolucionarias que podrían rozar principios de acción anarquistas. Nunca las llevarás a cabo.

Y después de oler el incienso, de seguir preguntándote ¿qué es la mirra? y de no ver el ‘oro’ por ningún lado, seguirás caminando hacia la idea de que el año que empieza (esta vez sí) será tu año.

Estás vivo, a pesar del gobierno. Eres como el conejito (autónomo) del anuncio al que no se le agotaban las pilas o, al menos, duraban hasta que el resto de sus congéneres (empleados y funcionarios) caían rendidos (cansados) a sus pies.

Y por muchos momentos de zozobra que sabes que tendrás, estás dispuesto a luchar por alcanzar este nuevo año el espejismo de un oasis que hace mucho tiempo comprendiste que, no sólo no tiene agua, sino que ni siquiera guarda su reflejo.

Eres mucho más importante de lo que imaginas. Regocíjate (nunca una palabra significó tanto como su compleja grafía), la humanidad depende de ti. No es broma. Sin tu esfuerzo y tu lucha callada en formato ‘open 24 hours’ la tierra dejaría de girar.

De nada te servirá pedir a los magos de oriente que te traigan una cuota de autónomos proporcional a lo que facturas, un verdadero IVA de caja, un plazo de cobro de facturas que se cumpla, financiación sin pactos con el diablo, segundas oportunidades, menos leyes y más reconocimientos, será mejor que les pidas “que la fuerza te acompañe” porque si dejas de ‘pedalear’ incluso la bici estática que cabalgas se irá al suelo.

Acabas el 2015  “… que no es poco” y ¡Amanece el 2016! “… que es mucho”

2016: un arco iris sin gobierno, un invierno enquistado en la primavera, un dólar de mentira, sirios como troyanos, el petróleo barato pero proscrito por sus gases, Fidel más cerca de Florida, Obama más lejos de Guantánamo, Putin equidistante de sí mismo, santas las guerras de únicos soldados, catástrofe natural (que ya toca), grandes hermanos actuando para grandes primos y, en medio de todo lo anterior: tú. Náufrago aferrado a la endeble tabla de tu ilusión, la de no morir ahogado por las deudas que todavía no has contraído.

Cuéntame tu vida que no me la creeré… Nadie puede sobrevivir a tantas penurias y llevar puesta la sonrisa en la cara.

Escuchas música de futuro y, rápidamente, tus pies se ponen en movimiento hacia la pista de baile. A gastar batería (es tu sino de conejito).

Oigo algo. ¿Lo oyes tú también? Es la música del amanecer. Prepárate para danzar. Prepárate porque el año próximo creo que es Requiem Rock lo que estará de moda.

Ocaso o Alba, da igual, que el próximo año te coja bailando.  “Que es mucho”

Escrito por Manuel Dafonte en A Coruña a 22 de diciembre de 2015.

  • Escrito por Dafonte Catoira, Manuel

Thelma y Louise

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Aunque el 2015 no podrá ser analizado en toda su dimensión histórica hasta después del 20 de diciembre, la realidad es que, como se dice popularmente “está todo el pescado vendido”.

En lo que se refiere a los buenos -y malos- propósitos que cada uno se hubiera hecho cuando iba tomando las uvas hace casi doce meses, tiempo es de reconocer que, muy probablemente, no se han cumplido.

No importa, en unos días, se podrán formular de nuevo y, año tras año, volveremos a tener la ocasión de incumplirlos y de reformularlos una y otra vez.

En lo personal. Porque en lo empresarial, muy probablemente, si los objetivos mínimos no se han cumplido, no volverán a sonar campanadas que nos permitan empezar de nuevo.

Tampoco pasa nada, es tiempo de cambio y, muy probablemente, el 2016 será tiempo de neoemprendedores a la fuerza, de subida de cuota de autónomos, de ver alejarse todavía más cualquier atisbo de jubilación pagada, tiempo de copagos y, sobre todo, tiempo de agotamiento.

El 2015 nos ha dejado exhaustos, sin fuerzas para procrear y con ganas de morir (lo dice el INE, España -y Galicia más- pierde población a marchas forzadas).

Estamos agotados de emprender. Y por eso somos optimistas: cada día, al abrir la verja de nuestros negocios, sonreímos porque sabemos que nos queda un día menos para acabar con este calvario.

Vivimos en una eterna mentira, aferrados a la ilusión de ‘esto va mejorando’, deglutiendo libros de autoayuda, charlas de gurús de medio pelo y pastillas (no siempre azules).

Y pasa la vida. Rápido.

Miramos atrás y nuestra mala memoria incluso es capaz de fabricar ‘buenos recuerdos’ de esos momentos de ilusión en los que empezábamos con un proyecto que nos iba a hacer ‘ricos’.

Echamos la culpa a factores externos, hacemos autocrítica (menos) y buscamos una razón para nuestro desencanto: nunca llegaremos a ningún sitio ni remotamente parecido al que nos habíamos imaginado.

Pero estamos atrapados. Autónomos atrapados. ¡Qué poco autónomos somos!

No hay libertad sin capacidad económica para tomar decisiones. Sólo pedaleamos. En una bicicleta sin ruedines. Una diabólica bicicleta que consume todas nuestras fuerzas porque siempre pedaleamos cuesta arriba y sabiendo que, si paramos de pedalear, la caída es real, inexorable y  dura, muy dura, por definitiva.

Nuestros placebos son la familia, los amigos, la pareja, el amor, los paisajes, la religión, la lluvia, un buen cocido o una cerveza.

Nuestro refugio es el presente, del que ni siquiera somos conscientes. Un lugar en donde podríamos ser felices y que desaparece ante nosotros al instante.

Entonces ¿qué sustancia adictiva contiene esto del emprendimiento para que sigamos enganchados?

¿Por qué no podemos desintoxicarnos?

Pues porque la voluntad de hacerlo es inferior a la necesidad de conseguirlo.

Nada iguala la sensación de ser dueño de tu destino, aunque sea sólo por un segundo.

Ser feliz intentándolo sólo cabe en la cabeza de unos locos que, cual Thelma proponiendo a  Louise que arranque el coche o Louise acelerando mientras coge a Thelma de la mano, saben el final de la historia de antemano y, aún así, prefieren seguir viajando.

Escrito por Manuel Dafonte, en La Coruña a 4 de diciembre de 2015.

  • Escrito por Editor

Comprar experiencia

Roger Schank, considerado uno de los pedagogos más influyentes del mundo y autor del concepto “Aprender es hacer” afirma que “…la experiencia es el mejor motor del aprendizaje” y, estando de acuerdo con él, yo voy más allá, y digo que, cuando no tienes experiencia, el mejor camino hacia el éxito es ‘comprar’ la experiencia ajena.

Tras muchos años como empresario he atesorado esa experiencia necesaria que me cualifica como Asesor de Emprendedores, mi ocupación actual.

Un Asesor de Emprendedores, metafóricamente, es una persona que ha ido a la guerra, ha luchado en suficientes batallas como para saber que no todas se ganan, ha sido herido de mayor o menor gravedad y, cuando decide pasar a la reserva, es capaz y desea transmitir su experiencia bélica real a otros que, como él, son tan valientes (o tan locos) como para querer pelear en nuevas guerras.

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  • Escrito por Dafonte Catoira, Manuel

España ¿capital? Suiza

Me preocupa tener dinero en la sucursal bancaria de toda la vida cuando veo que los que nos gobiernan y sus amigos hacen lo posible para guardarlo en la tierra de los relojes caros y del chocolate Nestle.

“Algo tendrá el agua cuando la bendicen” y bien protegidos estarán mis euros cuando reposen en una caja de seguridad de Ginebra.

Ginebra no es la ciudad del Gin Tonic, aunque su toponimia nos lo ponga ‘a huevo’, más bien es un lugar agradable, muy frío en invierno y fresquito en verano, lleno de alguna gente con mucha urbanidad y de otra que prefiere dormir en Francia e ir todos los días allí a trabajar porque es más barato. Con un gran pedazo de agua de origen glaciar de nombre Léman y un potente chorro de esa misma agua intentando alcanzar el cielo a cada rato mientras turistas y jubilados lo miran extasiados.

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  • Escrito por Manolo Dafonte

Mr. Shit

Cuando descubrió que Facebook no significaba ‘Caralibro’ canceló su cuenta.

Aunque ya sospechaba algo, porque era imposible encontrar la pestaña ‘libros’ entre la de ‘noticias’ y la de ‘amigos’, cuando puso en Google “Facebook traducción” lo acabó confirmando.

Él estaba especializado en buscar en Google cosas que no arrojaban ningún resultado, era su hobby. Lograr que signos de puntuación, interrogaciones, palabras inexistentes o secuencias de números volvieran loco al buscador era una de sus aficiones preferidas.

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  • Escrito por Dafonte Catoira, Manuel

Pijopobre

Aunque los tres botones en la chaqueta del traje han dejado de llevarse hace mucho tiempo él está convencido de que la moda siempre vuelve sobre sus pasos y que, muy pronto, seguro, serán tendencia de nuevo.

¿Cuántos años habían pasado desde el día en qué entró en aquella tienda de la calle Serrano en donde había comprado en rebajas el Ermenegildo Zegna? Ya ni se acordaba, pero sí tenía muy claro lo que había pagado por él: sólo 700 €, la misma cantidad que hoy tiene para intentar llegar a fin de mes.

Por fortuna, en aquellos días de vino y rosas, la calidad de ciertas prendas era proporcional a su precio y es ahora cuando puede dar fe de ello.

El cocodrilo apenas encuentra asidero en la fina tela en la que se ha convertido su polo blanco preferido, pero la sensación que le proporciona lucirlo en el pecho cada verano es mucho más importante para su moral que cualquier conclusión aventurada de un observador avezado que sea capaz de adivinar la precariedad en la que está instalado.

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  • Escrito por Dafonte Catoira, Manuel

Amor prohibido

Ella entró por el garaje del hotel sin que nadie pudiese verla, o eso le pareció, la cámara de seguridad se fijó especialmente en el nuevo aspecto que tenía esa noche, daba la sensación de que hubiera pretendido hacerse pasar por otra persona, casi podría decirse que no era ella, pero lo era.

Él entró por la puerta principal del hotel, con paso firme y rápido se dirigió a la recepción y, como había supuesto cuando reservó la habitación, a esa hora de la noche lo recibió el empleado que siempre hacía el turno de noche, un chico joven, con cara de despistado que pasaba las largas y solitarias horas nocturnas mandando mensajes a sus amigos a través de las redes sociales sin prestar demasiada atención a lo que sucedía a su alrededor.

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  • Escrito por Dafonte Catoira, Manuel

Black is Black

La mayoría ya habían nacido cuando Los Bravos lanzaron su famoso hit en 1966, y quizá porque en su subconsciente se les quedó grabado el estribillo como algo divertido, cuando las tarjetas  negras llegaron a sus manos, pensaron que no sólo se las merecían sino que nada de malo había en darles un uso importante.

Todos hubiésemos hecho lo mismo ¿tú no?

Es verdad, perdón por generalizar, tú eres de esa estirpe inmune a las tentaciones y estás alejado de la debilidad humana que a los demás nos hace mentir, codiciar, mirar para otro lado…

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  • Escrito por Dafonte Catoira, Manuel

I+D, PUTAS y COCAÍNA

“Hijo mío, si quieres robar mucho, pero mucho, estudia contabilidad”

Como si decidiésemos rebuscar en los bolsillos de un viejo abrigo, los españoles nos hemos encontrado con 26.193 millones de 2013 que ni siquiera sabíamos que estaban allí.

La paradoja es que no encontramos los billetes. Aparentemente, cuando miramos dentro de esos  bolsillos, estos parecen estar llenos de dinero, pero cuando metemos la mano para cogerlos no logramos agarrar ni un mísero ‘bin Laden’ .

Lo bueno es que, ahora que llega el invierno, podemos ponernos de nuevo el abrigo y dirigirnos a cualquier banco donde veremos como, de forma casi milagrosa, nuestra capacidad de endeudamiento ha aumentado sin razón aparente.

Somos los mismos pobres de siempre pero vestidos con un viejo abrigo lleno de un montón de dinero que se puede ver pero que no se puede tocar y, sin embargo, sólo por eso, el director de nuestra sucursal bancaria que hace un año nos miraba con asco, hoy nos abre las puertas de la caja de seguridad del banco para que cojamos prestada la cantidad que queramos.

O sea, que, a partir de ahora, todo ‘trapicheo’ confesable entiendo que formará parte de la contabilidad nacional, de la contabilidad “A” me refiero, ya que, se me ocurre, la contabilidad “B”  seguirá existiendo para asesinatos de estado, pago de rescates de cooperantes y, sobre todo, financiación de partidos y acopio suizo de sus dirigentes.

Me preocupa, no obstante, que estos cambios en la forma de computar el PIB inciten al ministro de Hacienda a darle una vuelta de tuerca más al tornillo que aprisiona el cuello de los autónomos en el garrote vil en el que él mismo los ha sentado.

Y digo esto porque no me parece que a los llamados “agentes sociales” se les vayan a unir muy pronto los representantes de las putas y los narcos para negociar con el gobierno mejoras fiscales o laborales para estos colectivos que, desde hoy, ya representan oficialmente el 1% de nuestra facturación anual como país.

Por tanto, sino hay intención de que los masajes con final feliz lleven IVA y de que los ‘camellos’ se integren en la seguridad social como ‘representantes de comercio’, me temo que seguiremos siendo los de siempre los que nos pongamos ‘mirando a Cuenca’ y, además, habiendo tenido que pagar de nuestro bolsillo la vaselina.

Y ya puestos a elucubrar, espero que esa ‘contabilidad creativa’ no nos traiga cierta laxitud policial en aras de lograr una cifra del PIB mayor cada año. ¡Ahora sí que vamos a tener fiestón en Magaluf!

En definitiva ¡qué bueno es poder cambiar las reglas de juego cuando vas perdiendo el partido! Por eso animo a todos a estudiar contabilidad creativa, al acabar el curso te dan un kit que, además de calculadora, incluye: balanza de precisión, condones de colores, un manual sobre I+D y una pistola. Esta última es para los que aún no os veáis capaces de robar un banco (o un país) a lo grande, desde dentro, y os conforméis con probar el sistema tradicional.
                                

Manuel Dafonte

 

“El tráfico de drogas, la prostitución o el gasto en I+D+i y militar elevan en 26.193 millones el Producto Interior Bruto (PIB) de España. Así, a cierre de 2013, suma 1,049 billones con el nuevo cálculo del INE para medir la economía, y que incluye actividades no contabilizadas hasta ahora”  Fuente: El Mundo 25 de septiembre de 2014.