Nuestra asociada Paula Patiño sigue en su ‘lucha’

El apellido «artesano» está de moda en la gastronomía, pero algunos productores piden que se regule el uso de este término, que en muchas ocasiones es un simple reclamo de márketing.

«Elaboramos nuestros productos el mismo día de la recogida»

Mermeladas A Castrexa: miel, hierbas, zumos y conservas

Año y medio ha sido suficiente para que A Castrexa se mostrase al mundo como uno de los productores artesanales con parámetros de calidad más elevados del continente europeo. «En cierta manera, somos innovadores», explica Paula Patiño, que destaca sus creaciones con cultivos procedentes de la reserva de la biosfera de As Mariñas coruñesas, como las mermeladas de chícharos Dacova, o de Nomán.  «Seguimos las recetas tradicionales y no usamos maquinaria, ni cámaras de refrigeración, ni neveras... Utilizamos productos de nuestro huerto experimental o de otros huertos de la zona. Recogemos las frutas y hortalizas para elaborar nuestros productos en el mismo día de la recogida. Descartamos fabricarlo al día siguiente, por eso los recogemos en el momento óptimo para nuestros objetivos de producción», relata la artesana de esta firma afincada en Os Campóns (Cambre).

Otra de sus apuestas de éxito han sido las golosinas naturales, elaboradas con materias primas de temporada. No importan ninguno de sus ingredientes base, de modo que la oferta varía en función de la época del año en la que se produce, destacan desde A Castrexa, una de las veinte empresas seleccionadas por el Clúster Alimentario de Galicia. Según el artículo publicado por Pablo Gómez en La Voz de Galicia el pasado 6 de agosto, se profundiza un poco más en la reivindicación de Paula Patiño.

Todo apunta a que lo artesanal implica un marchamo de calidad alimentaria sin par, aunque en Galicia se da de bruces con la burocracia. «Es un valor añadido y diferenciador, pero no tiene nada que ver con lo casero, que no se puede vender. Legalmente, el artesano necesita tener una fábrica y ahí entramos en disquisiciones legales en Galicia, donde el registro de empresas artesanas alimentarias lleva cerrado catorce años, de modo que yo no puedo etiquetar y vender mi producto como artesano, a pesar de que lo sea. Y me veo obligada a competir con los productos de fuera, e incluso españoles, que sí pueden
llamarse artesanos. No es una cuestión política, sino burocrática», explica Paula Patiño, artesana de mermeladas A Castrexa (miel, hierbas, zumos y conservas), única empresa gallega en sostenibilidad integrada y séptima en el ránking nacional en su sector. En la misma línea se pronuncia Xosé Luis Carrera, presidente de la D.O.P. Arzua-Ulloa. «É necesaria unha regulación da artesanía alimentaria, para poder acreditarllo ó consumidor e evitar que se confunda o feito na cociña de casa, incluso ilegal pero con etiqueta de artesán, co verdadeiramente artesán que non o pon na etiqueta porque se arrisca a unha multa», describe antes de insistir que dentro de una misma D.O.P. puede haber productores industriales y artesanos «igualmente válidos e valorados; é o público o que ten que decidir libremente que opción escolle para a súa alimentación». .

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es

Foto: César Quián


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