Última colaboración de Mariano Sánchez Brunete para Ascega.

Inténtalo; ya verás que no es tan difícil.

Di; me gusta el régimen de Maduro.

Lo que me pone políticamente es lo que se lleva en Venezuela.

Propugno una ideología de partido que pretende un régimen similar al que allí se vive.

Mi ideario; mis inicios y mi padrino financiero y mediático ha sido el régimen chavista.

Nuestros más destacados líderes han tenido despacho oficial al lado y a sueldo de los comandantes chavistas de turno.

Hemos cobrado fraudulentamente una pasta gansa que nos han pagado opacamente a través de difusas fundaciones unos regímenes totalitarios, como Venezuela e Irán, para que desestabilicemos el sistema democrático europeo y facilitar así el debilitamiento de la sociedad capitalista imperante a éste lado del charco.

Detestamos el ejército español actual porque no está bajo nuestro control y no podemos mangonear en él ni utilizarlo a nuestro antojo para aniquilar a la disidencia, como magistralmente está haciendo Maduro.

Las demás fuerzas de orden público las consideramos una reminiscencia de un pasado represor y procuramos humillarlas en cuanto tenemos oportunidad, por ejemplo, aplaudiendo a nuestros colegas que consiguen mandar a alguno de sus números al hospital de una paliza o de un botellazo.

Nos parece una fuerza desproporcionada y una provocación que la policía porte placa, porra y pistola para intentar mantener el orden público, pero no nos lo parecerá cuando esa placa, esa porra y esa pistola la lleve la policía política que nosotros implantemos.

No creemos en la Constitución y solamente aceptamos y utilizamos de ella los recursos que nos resultan favorables y nos sirven para alcanzar nuestro objetivo, que no es otro que intentar llegar al poder, cargárnosla y sustituirla por una ley fundacional republicana que redactaremos a nuestro antojo. 

Nuestro grupo, partido, asamblea, comunidad o lo que sea que seamos, está formado a su vez por cientos de grupúsculos que se autodenominan de seudo izquierda; anarquistas, antisistema, okupas, antiglobalización, anticapitalistas y demás números uno de su promoción, algunos con nula formación intelectual, donde tienen cabida desde los más frikis y radicales hasta los casi moderados trostkistas, pero que no nos ponemos de acuerdo entre nosotros mismos ni para ponerle precio a las litronas que vendemos ilegalmente en edificios ocupados por la cara.

Nunca hemos tenido puta idea de política; es más, la detestábamos y combatíamos hasta hace poco, pero de chiripa, por culpa de la lamentable situación política actual y hartos ya de la peste de la corrupción, alguna gente nos votó sin saber qué coño hacía.

Hemos pasado de estar en el paro o tener empleos precarios a tener un sueldo fijo con derecho a pensión, y hemos descubierto que mola mazo.

Las televisiones nos han dado una publicidad que jamás habíamos soñado, e Irán, ejemplo de país que fomenta la tolerancia y el progresismo, financia y emite nuestro panfleto político fort apache a través de un canal privado de capital iraní.

En cuanto lleguemos al poder esto cambiará. Solamente emitirán y tendrán licencias nuestra cadena oficial, las cadenas de ideologías afines y las que nos hagan mucho la pelota y unten bien a los comités de censura, que reinstauraremos. Los demás medios de comunicación serán intervenidos o cerrados y sancionados por disidentes y por incitar a la violencia en sus rancios y casposos programas, herederos del antiguo régimen.

A ver; dilo despacio. Alabo el comunismo. La actual Cuba o la extinta Unión Soviética me flipan como ejemplos político territoriales de convivencia y modelos de relación ciudadano-estado. Es decir, estado y sólo estado.

Vibro cuando veo ondear la bandera roja de la hoz y el martillo, pero llamo fachas a los que portan la bandera española.

Ignoramos o hemos olvidado todas las guerras y los millones de muertos que han causado o provocado los distintos y variopintos regímenes comunistas, pero no conseguimos superar nuestra traumática transición. El único genocidio que ha existido en la historia de la humanidad y que merece ser recordado constantemente como símbolo de oprobio y resistencia, ha sido la Guerra Civil Española, donde solamente hubo víctimas en el bando republicano.

Mi patria me importa tres cojones; es más, solamente pronunciar esa palabra me produce fobia. Le llamaremos país, estado, nación, pero nunca España.

Me da igual que mi país se convierta en infinitos paisitos indefensos e inútiles, solamente por darles la razón a nuestros colegas nacionalistas. A fin de cuentas buscamos lo mismo. Jugar a destrozar una nación centenaria y estable para poder empezar de cero e inventarnos una nueva historia y un nuevo concepto en el que solamente serán aceptados nuestros postulados.

Llevo tantos años manipulado mediáticamente que ni con mis propios colegas puedo llevar la camiseta de la selección, excepto el día que ganamos el mundial ya que puedo pasar desapercibido entre la multitud.

En fin; no es tan difícil. Deja de engañar ya al personal y cuéntales de una vez la verdad de lo que piensas.

Tal y como está el patio actualmente, igual hasta tienes suerte y ganas acólitos en televisión, pero, no nos vendas más cabras, yeguas pintadas, motos averiadas ni cuentos de la lechera.

Inténtalo. Dilo. Ya verás cómo Podemos.

 

Biopsia Liquida ONCOMET

Evento Re-Cuerda #byASCEGA

Evento Re-Conoce #byASCEGA

Evento Re-Emprende #byASCEGA

Suscríbete al Newsletter!

Términos y Condiciones
(por supuesto, podrás darte de baja cuando quieras, sin preguntas, sin molestias!)