Tras una serie de entrevistas realizadas a una muestra relevante de asociados de ASCEGA a finales del año pasado podemos concluir que... ‘el emprendedor autónomo tiene la piel de amianto’.

Esto le garantiza no arder, de lo ‘quemado’ que está, pero creemos que, tarde o temprano, le acabará provocando algún cáncer (el asbesto es lo que tiene, ni las uralitas son lo que eran).

El riguroso estudio sociológico realizado en ASCEGA, nos demuestra que no existen diferencias relevantes entre emprendedoras y emprendedores: ambos colectivos están igual de cabreados con la Seguridad Social (#MeToo, sin querer frivolizar).

Aunque el cuestionario elaborado para la investigación pretendía buscar respuestas a las preguntas más típicas del mundo emprendedor, hemos de reconocer que metimos de refilón algunas cuestiones menos habituales en este tipo de estudios con la intención de que nuestros entrevistados fuesen sinceros por una vez y dejasen el ‘postureo emprendedor’ al que están habituados (ese que les sale natural cuando alguien por la calle les pregunta qué tal les va el negocio).

Una de esas preguntas atípicas, con el sencillo enunciado de ¿Qué harías? y a la que, increíblemente, la totalidad de los encuestados respondieron de modo similar, fue la que iba acompañada de un soporte gráfico: se les enseñaba un dibujo donde aparecían una lata de gasolina, una cerilla y un edificio público donde las letras AEAT estaban pintadas en un lateral de su puerta.

Otro interrogante que, misteriosamente, alcanzó un elevado consenso (más del 99% de los encuestados respondió... ‘no’) fue el de ¿Contratarías un nuevo trabajador si pudieses elegir entre la mejor persona del mundo u otra opción -una máquina, un bot, un animal-?

Pero no todo fueron preguntas atípicas, algunas fueron tan normales y previsibles como la de ¿Crees que al acabar tu vida laboral como autónomo, la pensión de jubilación que percibirás será adecuada?. Aquí hubo división de opiniones, el 50% de los encuestados (curiosamente los menores de 50 años) respondieron «¿Pensión? Yo soy más de Hotel» El 50% restante se dividió en dos grupos, respondiendo el primero de ellos que no conocía el significado del término ‘adecuada’ y el segundo algo así: «Como no cancele, en los pocos años que me quedan de vida laboral, las deudas que tengo con la Seguridad Social que me impedirán cobrar cualquier cantidad, lo que me va a parecer ‘adecuado’ es el dibujito ese de la cerilla y la gasolina, pero para echármela por encima»

Lo que hay que reconocer es que, además del optimismo patológico que derrocharon, todos los entrevistados estuvieron encantados de participar en el estudio desde el momento que les prometimos que éste sería anónimo.

Era la única manera de acabar con el mito y revelar, de una vez por todas el gran secreto, queríamos que nos reconociesen, con total confianza, si alguna vez habían trabajado en ‘negro’, sin darse de alta, en la economía sumergida (ahora, como la economía se digitaliza y la sociedad se precariza, deberíamos ir relegando eso de ‘sumergida’ y empezar a usar un término más moderno como por ejemplo Deep Economy, porque algunos autónomos están tan, tan sumergidos que ya sólo sobreviven en las profundidades más abisales del sistema).

Una vez generado ese clima de confianza, y ya sin ningún pudor, el 101 % de los encuestados reconocieron que ellos jamás, pero jamás (“ese móvil no estará grabando ¿verdad?”) habían cobrado, ni pagado, ninguna factura sin IVA, y siempre, desde el minuto uno, habían estado dados de alta en el RETA.

Del mismo modo que ellos, jamás, habrían permitido que en sus negocios entrase un solo trabajador sin antes haber tramitado su alta en la Seguridad Social, según el convenio colectivo en vigor para la tarea y las horas de trabajo para las que hubiese sido contratado y siempre cumpliendo estrictamente la legislación en materia de prevención de riesgos laborales (“que lo primero es la Seguridad”).

Como la mayoría de los asociados encuestados son de origen gallego y ya sabíamos que en nuestra tierra hablar de ‘cuartos’ es a veces complicado, las preguntas sobre facturación y beneficios las tuvimos que hacer con ‘sentidiño’.

A la pregunta de si su facturación al acabar 2017 estaría por encima de los 100.000 €, y tras observar que, uno detrás de otro, ponían cara de ‘parvos’, reformulamos la cuestión lanzando una pregunta más abierta del tipo ¿Cuánto esperas llegar a facturar este año? Ahí de nuevo el diálogo empezó a fluir y las respuestas fueron claras y contundentes: «Un poco más que en 2016» «Aún no tengo cerrada la contabilidad» «Este año no ha ido mal» «Este año no ha sido bueno»

En fin, que nos quedó clarísimo que nuestras pequeñas empresas y nuestros autónomos... facturan, lo que en términos descartianos nos llevaría a afirmar algo así como «Facturan luego existen... para Hacienda». Esto, sin duda, les garantizará que el 2018 será un año de batir récords o, al menos, de batirse en duelo.

Agradecemos desde ASCEGA, muy sinceramente, la colaboración a todos los emprendedores que se han dignado a contestar la verdad, y nada más que la verdad, a nuestras preguntas y, como dirían en Colombia, les deseamos ¡Éxito! porque allí, la palabra ‘suerte’ la reservan para aquellos que no dan más de sí, para los más limitados o incapaces (parvos), algo de lo que nunca (sin ironía) podríamos tachar a nuestros  emprendedores que, como gallegos listos que son, siempre saben si suben o bajan cuando están en el medio de su escalera.


ASCEGA participa en el programa "Catalizador de Oportunidades de emprendemento xove transfronterizo" (acrónimo LIDERA)

Dejate asesorar por el Grupo de Hostelería ASCEGA

Biopsia Liquida ONCOMET

Evento Re-Cuerda #byASCEGA

Evento Re-Conoce #byASCEGA

Evento Re-Emprende #byASCEGA

Suscríbete al Newsletter!

Términos y Condiciones
(por supuesto, podrás darte de baja cuando quieras, sin preguntas, sin molestias!)